Hace un par de semanas estuve en
el congreso de la FEP. Durante la primera sesión hubo acaloradas
participaciones de algunos compañeros universitarios que buscaban imponer una
propuesta de manera autoritaria, ante la forma como los estudiantes plantearon
su propuesta, en el auditorio se podía sentir una atmósfera densa de malhumor
que desencadenaría intensas discusiones
que venían de un lado a otro, el moderador de la mesa directiva (quien conducía
el congreso y debía de mantener orden)
se mostró cada vez más débil ante la arremetida paulatina de los universitarios
que cuestionaban la forma de su proceder y de cómo se estaba llevando a cabo el
congreso. Todo moderador de alguna actividad o evento debe mantener una
conducta coherente, ecuanimidad y un discurso compacto tanto de forma como de
fondo. No tardó mucho para que se escuchen agravios, ya el asunto se había
puesto de mal en peor. “Hay fuertes emociones que se presentan inesperadamente,
estas dominan e influyen en nuestro comportamiento”. Esta tesis es reafirmada
entre muchos especialistas, por el psicólogo Daniel Goleman. Según este autor:
“la inteligencia emocional permite tomar conciencia de nuestras propias
emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar las presiones y
frustraciones que se soportan en el día a día; así como la capacidad de
trabajar en equipo y adoptar una actitud empática y social, que brindará más
posibilidades de desarrollo social”. Conclusión: todo líder debe ser
inteligente emocionalmente hablando, no basta que tenga un coeficiente
intelectual alto. Se necesita de ambos, pero más de la inteligencia emocional,
ya que según Goleman representa el 70% del éxito en la vida de una persona,
dejando el otro 30% en sus habilidades intelectuales, oportunidades, apoyos,
etc. La inteligencia emocional por tanto implica básicamente sentir, entender y
controlar las emociones propias y ajenas, con el fin de solucionar asuntos y/o
problemáticas que vienen suscitando en la vida de la persona. Hay una cita
antiquísima de Lao Tsé que pronosticaba este hecho científico, y dice lo
siguiente: “El hombre que domina a otros es fuerte, pero él que se domina así
mismo es poderoso”. Que tengan buen día amigos lectores.
Recopilación de todos los bloques o columnas que semanalmente salen en el diario Caplina de la ciudad de Tacna.
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martes, 9 de junio de 2015
lunes, 1 de diciembre de 2014
EMPATÍA Y SIMPATÍA
Hoy hablamos de dos componentes
importantes en las relaciones interpersonales que guardan una íntima relación
que son la empatía y la simpatía. La empatía es según la RAE: “Identificación
mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro”. O lo que es
igual, la empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Dicha
capacidad en el modelo de inteligencias múltiples de Howard Gardner se
denomina: Inteligencia interpersonal. Y según el estudio de Daniel Goleman sobre
inteligencia emocional, está situada entre las habilidades más complejas (en el
cuarto nivel en orden de adquisición). Lo que cuenta Goleman es que esa
capacidad de ponerse en el lugar del otro se aprende, no se nace sabiendo y a
medida que nos vamos relacionando con las personas vamos construyendo y
mejorando. Por lo tanto si cree usted que no es empático y que tampoco lo será,
está negándose una habilidad que se puede aprender y la mejor forma de aprender
una habilidad cualquiera que fuese es poniendo en práctica dicha habilidad. La
simpatía por el contrario, nace espontáneamente sin necesidad de aprendizaje.
Así lo indica su definición según la RAE: “Inclinación afectiva entre personas,
generalmente espontánea y mutua”. A la hora de la práctica, la principal
diferencia entre simpatía y empatía es la siguiente: Si alguien te cae bien y
te sientes cercano afectivamente a su forma de sentir o de pensar, sin importar
que conozcas del todo a esa persona, eso es simpatía. Y Comprender a la persona
hasta el punto de ponerse en su lugar, independientemente de si compartes o no
su forma de ver las cosas, eso es empatía. Como ves, son independientes. Cuando te relacionas con otras personas, puedes
sentir empatía, simpatía, ambas o ninguna.
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