lunes, 27 de abril de 2015

SÍNDROME DE SOLOMON

Término acuñado por el psicólogo estadounidense Solomon Asch. Se dice que padecemos el síndrome de Solomon cuando tomamos decisiones o adoptamos comportamientos para evitar sobresalir, destacar o brillar en un grupo social determinado. Y también cuando nos boicoteamos para no salir del camino trillado por el que transita la mayoría. De forma inconsciente, muchos tememos llamar la atención en exceso e incluso triunfar por miedo a que nuestras virtudes y nuestros logros ofendan a los demás. Esta es una de las razones que generalmente sentimos cuando nos da un pánico atroz al hablar en público. No en vano, por unos instantes nos convertimos en el centro de atención. Y al exponernos abiertamente, quedamos a merced de lo que la gente pueda pensar de nosotros, dejándonos así en una posición de vulnerabilidad. El síndrome de Solomon pone de manifiesto el lado oscuro de nuestra condición humana. Por una parte, revela nuestra falta de autoestima y de confianza en nosotros mismos, creyendo que nuestro valor como personas depende de lo mucho o lo poco que la gente nos valore. Y por otra, constata una verdad incómoda: que seguimos formando parte de una sociedad en la que se tiende a condenar el talento y el éxito ajeno. Aunque nadie hable de ello, en un plano más profundo está mal visto que nos vayan bien las cosas. Y más ahora, en plena crisis económica, con la precaria situación que padecen millones de ciudadanos. Detrás de este tipo de conductas se esconde un virus tan escurridizo como letal, que no solo nos enferma, sino que paraliza el progreso de la sociedad: la envidia. La RAE define esta emoción como “deseo de algo que no se posee”, lo que provoca “tristeza o desdicha al observar el bien ajeno”. La envidia surge cuando nos comparamos con otra persona y concluimos que tiene algo que nosotros anhelamos. Es decir, que nos lleva a poner el foco en nuestras carencias, las cuales se acentúan en la medida en que pensamos en ellas. Así es como se crea el complejo de inferioridad; de pronto sentimos que somos menos porque otros tienen más. El núcleo de este síndrome es la envidia, aprendamos a valorarnos, a conocernos y a querernos más, de esta forma prevenimos que este mal llamado “envidia” contamine nuestras almas y nos domine, llevándonos a la más penosa disconformidad en nuestras vidas.


domingo, 19 de abril de 2015

INCONSCIENTE COLECTIVO Y LOS SUEÑOS

Fue Carl Jung quien acuñó el término “inconsciente colectivo” en base a su larga experiencia en psiquiatría. Para él, en nuestra mente, existen unos conceptos llamados “arquetipos”, son como dimensiones básicas de la humanidad: el amor, el miedo, la integridad, el ser… Son dimensiones esenciales que todos sentimos y padecemos por igual, algo innato que adquirimos nada más al nacer y que a la vez heredamos de nuestros progenitores, y que estos a su vez han heredado de los suyos. Ahora la pregunta es ¿Y cómo accedemos a ellos, cómo los recordamos? Es como recordar, por ejemplo, cómo nos mantenemos a flote cuando nadamos. Según Jung un modo de llegar a ellos es mediante los sueños, de ahí que muchas de sus investigaciones se centraran en el campo de lo onírico (sueños), instante en que, según él, las personas tenemos acceso a ese inconsciente que todos compartimos. Para aceptar la existencia del inconsciente colectivo deberíamos empezar a creer que la vida, al igual que el universo entero es como una materia viva. Samuel Butler afirmó, por ejemplo, que toda forma de vida tiene una memoria inconsciente, afirmando incluso que los propios átomos la tienen. Todo esto vendría a demostrarnos que cuando nacemos llegamos a este mundo con una especie de memoria base, heredada genéticamente desde el origen del ser humano, algo con lo que hemos ido evolucionando generación tras generación guardando de modo inconsciente en nuestra memoria. Todos sentimos las mismas pulsiones: amor, ira, rabia, miedo… son emociones muy fuertes que se instalan en nuestro cuerpo y el organismo, es algo que todos sabemos expresar (no las aprendemos, solo las manifestamos tal cual). Existen por ejemplo tipos de miedo que muchos compartimos por igual: el miedo a la oscuridad (seguramente por un instinto básico de supervivencia), el miedo a no poder defendernos, la alienofobia (aversión al diferente de la tribu), etc. Según Jung el ser humano suele tener sueños muy similares, imágenes que solo ascienden durante ese instante en que estamos sumidos por el mundo onírico donde se perfilan situaciones, visiones y experiencias que no sabemos muy bien cómo explicar, pero que a su vez, suelen repetirse en otras personas y en culturas diferentes. El inconsciente colectivo es una memoria oculta común que todos compartimos y que se expresan en los sueños, es por eso que, la interpretación de sueños suele en muchos casos ser una tradición popular hasta cierto punto aceptada entre nosotros.



sábado, 11 de abril de 2015

OTRAS COSAS SOBRE VALLEJO

Quien no ha escuchado la declaración premonitoria de Vallejo (en la primera estrofa de su poema: Piedra negra sobre piedra blanca). “Me moriré en París con aguacero, un día del cual tengo ya el recuerdo. Me moriré en París -y no me corro- tal vez un jueves, como es hoy de otoño”. César Vallejo es sin duda alguna el más grande poeta del Perú, es una de las voces poéticas más relevantes de la poesía en lengua castellana y desempeñó a lo largo de su vida diversos oficios. Uno de ellos fue el periodismo (colaboró en revistas peruanas como Variedades y Amauta, así como en el diario El Comercio). “Camino hacia una tierra socialista” (publicado por el fondo de cultura económica) presenta los escritos que el gran Vallejo dedicó a los países que conoció durante su establecimiento definitivo en Europa, entre 1923 y 1938, y que transformaron su visión del mundo. Se trata de una selección de crónicas y ensayos de temas muy variados, publicados en la prensa periódica a lo largo de esos años, acompañados de cartas personales y algunos de sus poemas fundamentales. En todos ellos, el autor descubre, paulatinamente, aquello que lo desilusiona del mundo moderno, pero también el deseado horizonte de igualdad para hombres y mujeres. Asimismo, el libro contiene cartas y poemas que nos permiten conocer la evolución del pensamiento del arte. Como se sabe, Vallejo enrumbó a París un año después de la publicación de Trilce (1922), un poemario que fue desdeñado por la mayoría de críticos literarios de su tiempo que no alcanzaron a comprender la renovación estética que propugnaba el libro (es que Trilce es un poemario muy complejo), en Europa  lo consideraban por su obra Trilce como un adelantado o Precursor, dando así  los primeros pasos hacia un Varguardismo todavía desconocido en América. El crítico Estadounidense Thomas Merton considerado como uno de los escritores de la espiritualidad más influyentes del siglo XX dijo: “Vallejo es el poeta universal más grande desde Dante Alighieri”. Tremenda declaración la de Merton. Si Dante Alighieri es reconocido a nivel mundial por su obra La divina comedia, los poemas Trilce, Los heraldos negros y la narrativa del Tungsteno no tienen nada que envidiar, siendo reconocidas y admiradas en el mundo entero, es por eso que nosotros como compatriotas, debemos no solo conocer, sino apreciar y difundir sus obras. 


domingo, 5 de abril de 2015

EL RENACIMIENTO

Fue un movimiento artístico cultural, que se dio en Italia y por extensión en Europa entre los siglos XV y XVI. Apareció como respuesta de la crisis que se dio en el mundo occidental, estas conllevaron a grandes transformaciones en las que destacan el Humanismo y Renacimiento respectivamente. El Renacimiento tomó como base filosófica el Humanismo y planteó el retorno de las manifestaciones clásicas greco-romanas. El Renacimiento fue una vuelta a lo clásico que evidenciaba un desapego a las formas de vida y pensar propios de la Edad Media, se rechazó la filosofía escolástica y renacieron las tradiciones literarias greco-latinas, destacando entre los más importantes: Platón, Cicerón, Virgilio y Horacio. Las características del Renacimiento fueron las siguientes: inspiración en la cultura greco-romana, el antropocentrismo (visión que ubica al hombre como el centro de todas las cosas), el naturalismo (marcado amor a la naturaleza, a las ciencias y a la vida terrenal) y las manifestaciones de artes plásticas (pintura, escultura y sus derivados). Tanto el Renacimiento como el Humanismo son consubstanciales (de la misma sustancia o esencia, estrechamente vinculados), para la precisión que amerita el artículo el término Renacimiento se utiliza para designar las artes plásticas y la palabra Humanismo se usa más en el ámbito de la filosofía y literatura. Los representantes destacados del Renacimiento en Italia fueron: Leonardo Da Vinci, que tuvo como obras “La Gioconda” además de inventar el helicóptero, ametralladora, etc. Es alucinante el aporte que hizo a la humanidad este genio, fue: pintor, escultor, ingeniero, arquitecto, físico, matemático, astrónomo, filósofo, escritor y poeta. Otros de los destacados es Miguel Angel Buonarroti, brilló como escultor, pintor y arquitecto, entre sus obras destaca su pintura de “El juicio final”, hizo la escultura de “El Moisés”, en arquitectura realizó los planos de la cúpula de la catedral de San Pedro de Roma. Nicolás Maquiavelo, fue un renombrado diplomático, novelista y prosador, escribió la obra “El Príncipe” de ahí nace la frase: “El fin justifica los medios”. Y no nos podíamos olvidar del autor de la obra “La Divina Comedia”, el gran Dante Alighieri (que por cierto, es parte del Pre-Renacimiento junto con Petrarca y Bocaccio). Su obra llega a trascender tanto que se considera al Dante como el que cierra el mundo medieval y abre las puertas de la aurora del próximo renacer (Renacimiento). Recordar que este movimiento se manifiesta en otros países de Europa. No olvidar que el Renacimiento en Francia, Holanda, Portugal e Inglaterra han sido igual de importantes tanto en personajes como en obras.